El Épila deja ojiplática a La Huerta con dos goles de ensueño, sumando una nueva victoria ante un Mallén con mucho oficio

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El Épila deja ojiplática a La Huerta con dos goles de ensueño, sumando una nueva victoria ante un Mallén con mucho oficio.
Fernando Rosel/directivo del C.F. Épila

El Épila 1º con (25, +20) recibía en La Huerta al Mallén 7º con (16, +4). Los epilenses afrontaban este encuentro poniendo de manifiesto una regularidad asombrosa a la hora de sumar de tres en tres, mientras que los malleneros que, jornadas atrás, iban lanzados hacia la cima de la clasificación, y había instalado ya “su campamento base” en las inmediaciones de la misma, acudían a La Huerta epilense tras un importante revés en sus aspiraciones, al sufrir la jornada anterior una dolorosa derrota a domicilio en un polémico partido frente al JamónCalamocha.

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Aunque La Huerta es un mal lugar para conseguir victorias balsámicas, los malleneros heridos tras su dolorosa derrota en la jornada anterior, acudían a este encuentro a intentarlo, por lo que el Épila no debía bajar la guardia y estar con “las orejas tiesas” muy atento a cualquier zarpazo de su rival, saliendo a disputar este encuentro con el “mono de trabajo bien ajustado al cuerpo”, y sin ningún tipo de aureola de líder confiado, si no quería verse sorprendido por un equipo que, en estas circunstancias, paradójicamente podía trasformar sus “heridas” en poderosos recursos, al multiplicar su fuerza motivacional, recordando que el fútbol es entre otras cosas un estado de ánimo.
Por otra parte, el papel de líder en La Huerta suponía por el contrario para el Épila, el hecho de tener la presión de defender una semana más su imagen de líder, en su propio feudo, ante sus incondicionales.
En este encuentro, se daba también el aliciente de ser el Mallén un club en el que militan dos jugadores que, en la temporada pasada, vistieron la camiseta epilense, dando al partido otra sensación más añadida, si bien sólo pudo alinearse uno de ellos. A lo que hay que sumar, que su técnico José Ramón Suarez dirigió, en temporadas anteriores, el vestuario epilense.
Con estas coordenadas el encuentro se presentaba, pues, a priori con los ingredientes suficientes como para asistir a un encuentro tan interesante, como para ser considerado como uno de los partidos de la jornada.
El encuentro se celebró sobre el césped natural de “La Huerta”, que presentaba un buen estado, en una tarde húmeda pero apacible, algo fresca al final del encuentro, y con buena entrada como viene siendo habitual en La Huerta, guardándose un minuto de silencio por los tristes atentados terroristas ocurridos en Francia.

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El equipo arbitral estuvo regular, estando muy remiso el colegiado del encuentro Sr. Ramo Andrés, a mostrar las cartulinas, siendo demasiado permisivo en determinados lances del juego, y muy discutible en algunas de sus decisiones.
En lo concerniente al primer acto del encuentro, el Épila salió queriendo el balón y jugando con cierta intensidad de cara a la portería rival, buscando ataques hacia la portería mallenera a base de pases largos, haciendo fútbol “de fuego de mortero” buscando al galgo Dani y AdrianMaster, ante una densa defensa muy bien plantada en el campo durante todo el encuentro, demostrando alta calidad y eficacia ante los ataques de los locales. La primera parte del encuentro acabó sin goles y, salvo escasos e inocentes acercamientos malleneros a la portería del Épila, podemos decir que la defensa mallenera le ganó la partida a un continuado pero infructuoso ataque epilense, siendo los momentos más relevantes los siguientes:
-Minuto 5, primera aproximación epilense a la portería defendida por Latienda, con tiro potente de AdrianMaster, que sale fuera por el palo derecho de la portería mallenera.
-Minuto 10, balón largo a AdrianMaster que está a punto de controlar al borde del área mallenera al que no acaba de llegar por poco el jugador del Épila, recuperando el cuero con ciertos apuros el portero mallenero Latienda.
-A partir del minuto 14, el Épila se ha claramente con el mando del partido y las jugadas de acercamiento al área mallenero se van sucediendo cada vez con mayor frecuencia, pero siempre muy bien resueltas por una excelente barrera defensiva, produciéndose un dominio con cierta continuidad pero sin eficacia de cara al gol.
-En el 39, fruto de ese dominio epilense, el Galgo Dani pone un buen balón al corazón del área mallenera, y allí AdrianMaster cabecea prolongando el balón hacia la portería de Latienda, que cuando estaba ya batido, el larguero de su portería sale a su rescate repeliendo el balón y evitando lo que hubiera sido el primer gol del Épila, y justo premio a su mayor dominio en el campo hasta ese momento.
El segundo acto del encuentro tuvo fases y momentos diversos, dando al partido un mayor tono de emoción, además por supuesto de la salsa del fútbol que son los goles. Siendo los momentos más relevantes los siguientes:
-En el minuto 4, en uno de los primeros ataques del Épila que salió con mucha intensidad, el jugador el Sombras Sidy, ejecuta un centro chut desde la banda izquierda, que se envenena en una asombrosa parábola avaselinada que hace que el balón se cuele por toda la escuadra del segundo palo, consiguiendo un gol que deja ojipláticos a los incondicionales epilenses de La Huerta, haciendo el uno a cero para los locales, que aplaudían el gol hasta “con las orejas”.
-En el minuto 6, el siempre inquieto Dani tiene la ocasión en una de sus internadas clásicas, de hacer el segundo para el Épila, pero la presión excesiva del defensa mallenero y el quedarse con poco ángulo de tiro, hace que marre el gol, tirando a bocajarro fuera de la portería de Latienda.
-En el minuto 7, es el Mallén quien en una de sus escasas legadas al área del Épila consigue el gol del empate por mediación de una bonita vaselina de Otero que logra romper la espalda de la defensa epilense, colocarse delante del portero local el Gato Fabre, y batirlo por alto picándole el balón a su salida, en un bello gesto técnico del jugador mallenero.
A partir de aquí el partido entra en otra fase, en donde el Épila intenta desnivelar el marcador a su favor sin renunciar a los tres puntos, y el Mallén contragolpea con peligro saliendo con velocidad desde su ordenada y eficaz defensa, buscando sorprender a un Épila encenagado en el ataque.
-En el 22, el Épila pierde peligrosamente un balón en el centro del campo, lo aprovecha el Mallén que se planta en un mano a mano frente al portero epilense el Gato Fabre, quien con un soberbio “casillazo” tapa el tiro del jugador mallenero, que tuvo en sus botas el haber adelantado a su equipo en el marcador.
-En el 24, el jugador epilense AdrianMaster lanza un libre directo en las inmediaciones del balcón del área mallenera, saliendo el balón muy cerca del poste izquierdo de la portería de Latienda.
-En el 33, el sigue empecinado en sus ataques en busca de la victoria, y en otra de sus buenas llegadas, se hace fútbol de “encaje de bolillos” y el jugador debutante en el Épila en este partido, Excelencias Vicente, controla de lujo un balón, ejecuta una serie de regates secos que rompe la cintura a la defensa mallenera, encara al portero Latienda y, a su salida para tapar “la vía de agua” que se había producido en su defensa, define de forma sensacional por bajo, raso, potente y ajustado al milímetro a la cepa del poste de la portería mallenera. Donde ningún portero puede llegar, volviendo de nuevo a ponerse La Huerta ojiplática y a aplaudir hasta “con las orejas” el segundo y definitivo gol para el Épila, rompiendo las hasta entonces tablas y cerrando la victoria de los locales por dos goles a uno.
-En el 39, Excelencias Vicente vuelve a combinar con AdrianMaster, quien pone un buen balón al centro del área mallenera, y allí el portero Latienda le quita de la misma cabeza al jugador del Épila el Sombras Sidy, un balón que llevaba la intención de acabar en el fondo de la portería mallenera.
-En el 44, el jugador del Épila el Galgo Dani volvería a tener otra oportunidad, en un mano a mano con el portero mallenero Latienda, pero tampoco podría perforar la meta visitante acabando la jugada sin consecuencias, y ya no habría tiempo para más.
Con esta nueva victoria, el Épila sigue afianzado en el primer puesto de la clasificación una semana más con (28, +21), mientras que el Mallén se queda en el centro de la tabla, 9º con (16, +3). Así las cosas, y dados los resultados de sus rivales más directos en esta jornada, el Épila “tensa la cuerda” y pone más distancia entre sus perseguidores, quedando como líder en solitario.
Una vez más quiero enviar, desde esta crónica, mi felicitación a los técnicos del Épila por su buen hacer estratégico-técnico demostrado en este encuentro, a todos y cada uno de los jugadores participantes, por el derroche de compromiso y entrega, además de buen juego demostrados en el campo, así como a todos los jugadores que, por distintos motivos, no pudieron alinearse este partido en el equipo pero que, con su presencia en La Huerta, hicieron que sus compañeros de equipo se sintieran arropados en todo momento.
Y también al Mallén que, a pesar de su derrota, demostró en todo momento manifiesta deportividad añadida a su lógica competitividad, demostrando un gran oficio en el terreno de juego, siendo un equipo que pondrá las cosas muy difíciles a cualquiera de sus rivales.

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