EL ÉPILA ENCUENTRA LA CLAVE DE SU AUTÉNTICO POTENCIAL COMO VISITANTE, Y CONSIGUE UNA ESPECTACULAR VICTORIA DERROCHANDO AMBICIÓN, TALENTO Y CORAJE ANTE EL ESCALERILLAS.

Escalerillas 1 Épila 2

Fernando Rosel Lana

En partido matinal se enfrentaban el Escalerillas y el Épila en el Parque Oliver de Zaragoza. Se podía considerar como un encuentro entre dos dinámica bastante inversas, ya que si los del Barrio Oliver no habían conseguido hasta la fecha ganar ninguno de los partidos en su feudo, sacando todos sus puntos fuera de casa, los epilenses por el contrario habían conseguido la mayoría de sus puntos en su estadio de La Huerta, perdiendo solo en su fortín uno de sus encuentros, y mostrándose mucho más vulnerables fuera de su feudo, donde solo mostraron rebeldía y oposición futbolística en el primer partido de la liga donde consiguieron imponerse a domicilio al Utebo.

El Escalerillas afrontaba este encuentro, como decimoquinto clasificado con nueve puntos en su haber y después de haber conseguido un valiosos empate a domicilio frente a un conjunto bien clasificado como es el Almudevar, siendo la secuencia de sus últimos cinco encuentros la de victoria-derrota-empate-derrota-empate, mientras que el Épila lo hacía como 10º clasificado con 13 puntos, después de haber vencido con cierta holgura la jornada anterior al Cuarte en La Huerta, y con la secuencia de victoria-derrota-victoria-derrota-victoria.

En este contexto, parecía lógico pues suponer que los locales iban a intentar frente a los epilenses, resarcirse de sus derrotas anteriores como local y dar la primera alegría en casa a sus aficionados. Mientras que el Épila acudía a la cita, con el reto de mostrarse más fuerte a la hora de jugar como visitante.

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El encuentro se celebró con una agradable temperatura, en un estado del terreno de juego con césped artificial en buenas condiciones, y con la asistencia notable de público

La siempre tan necesaria como difícil y respetable labor arbitral, fue llevada a cabo esta vez por el colegiado Sr. Monterrubio Torres, que estuvo auxiliado en las bandas por los Srs. García Polo y Martín Alda, teniendo todo el equipo arbitral, a nuestro juicio, una brillante actuación.

El técnico epilense apostó de salida de nuevo por la táctica de la ”falange helena”, haciendo un bloque muy vivo y compacto atrás, replegándose y desplegándose con buena sincronicidad e impresionante poderío, según el momento y la necesidad, practicando el “todos para uno y el uno para todos” de los conocidos mosqueteros de Dumas, practicado con convencimiento, pasión y persistencia, durante todos y cada uno de los 90 minutos del encuentro, que dio como resultado al final del encuentro, el “sabroso plato de la victoria, con la salsa añadida del espectáculo”.

Por su parte, el Escalerillas de Humberto Arto, a pesar de luchar también bravamente en el terreno de juego, no supo o no pudo contrarrestar la táctica epilense diseñada por Remiro, especialmente en la segunda mitad, en donde el Épila fue el dueño y señor del encuentro dejando, con muy pocos argumentos a los del barrio Oliver, para deshacerse de la enorme presión e intensidad de un Épila, que incluso en algunos momentos rozó el sentimiento narcisista de gustarse a sí mismo.

En la primera mitad, el Épila cedió más el control del balón al Escalerillas, y permaneció enrocando bien a su portero LuisStegen que de nuevo tuvo la difícil papeleta de sustituir al Gato Fabre por lesión, saliendo con peligro en zarpazos peligrosos aprovechando la velocidad por las bandas, especialmente del incombustible Galgo Dani.

En esta situación, el Épila supo aguantar muy bien su posición en el campo sin descomponerse, aprovechando el excelente estado de forma de Gladiator Valdés en el centro del campo, actuando como dueño y señor en sus espacios, y aunque llegó al área local en varias ocasiones, la verdad es que fueron llegadas sin el suficiente peligro como para haber conseguido marcar, y fue el Escalerillas quien en el minuto-15 se adelantó en el marcador tras una jugada a balón parado, tras el lanzamiento de un golpe franco casi al borde del área que Gomes, bastante libre de marca, cabecea a la red epilense ajustado al palo izquierdo de la portería defendida por LuisStegen, haciendo el uno a cero para los locales.

De aquí al final de este primer acto del partido, el Épila lejos de amilanarse, se estiró un poco más e incrementó sus llegadas al área de su rival, entrando el encuentro en un “tempus” de partido de dominio alterno, sin que ninguno de los dos equipos pudiera materializar el gol en ninguna de las dos porterías.

Tras pasar por los vestuarios, en la segunda mitad del encuentro, se vio de inicio a un Épila con un par de puntos de mayor intensidad que los zaragozanos del barrio Oliver, con un mayor dominio y posesión del balón, durándole muy poco tiempo las posesiones a los de Humberto Arto, entrándo en una dinámica de juego donde se presentía por momentos el gol epilense.

Así las cosas, en el minuto-61, el técnico epilense viendo que la fruta del gol estaba a punto de caer, decide mover la banqueta cambiando delantero por delantero y defensa por centrocampista, y justo un minuto después en el minuto-62, en plena vehemencia de juego epilense, LionHeart consigue de manera sorprendente para propios y extraños, conectar un tiro bastantes metros alejado del área, con la potencia, velocidad y precisión justas y asombrosas, para que en una parábola de escándalo sorprenda a la línea de defensiva y al propio portero Lavilla, que no puede hacer otra cosa que acompañar al balón hasta dentro de la red, suponiendo el empate a uno en el marcador.

Tras este gol, el Épila se creció todavía más y sus jugadores reflejaban en sus movimientos la convicción en el triunfo. Por el contrario, el Escalerillas entró en la confusión, el marasmo, el agarrotamiento y la duda, y solo cuatro minutos más tarde AdriánMaster protege muy bien un balón, tocando lo suficiente para combinar con el Galgo Dani, quien en las inmediaciones del área suelta un tiro seco y muy bien ajustado al palo de la portería de Lavilla, anotando el segundo para el Épila y dejando el marcador en el uno a dos, que a la postre sería el resultado final.

A partir de aquí, el Escalerillas se quedó sin apenas capacidad de respuesta, mientras que el Épila, nutrido constantemente desde la banda por los gritos de ánimo y de orientación de su técnico, no bajó los brazos y siguió luchando hasta el pitido final del árbitro.

Los locales tuvieron algunos acercamientos al área epilense forzando algunos saques de esquina, que acabaron sin consecuencias de cara al gol, mientras que los epilenses en el minuto-83 del encuentro tuvieron la ocasión más clara de haber conseguido el tercer tanto por mediación de nuevo del Galgo Dani quien tras un servicio por arriba, quedo a centímetros de no conectar su cabeza con el balón en una jugada de balón dividido con el portero local Lavilla, que se hizo “in extremis” con el balón.

De esta manera, el Épila adquiere una victoria importantísima, y deja claro en el escenario de la liga, la evidencia de que parece haber encontrado la llave para poder abrir como visitante, alguna de las puertas de sus anfitriones.

Sólo queda felicitar a todos los jugadores epilenses y a su técnico por esta importante victoria, y por su actitud mostrada a lo largo de todo el encuentro. Así como también a todo el equipo del Escalerillas por haber sabido combinar la lucha y la bravura en el terreno de juego, propias de la necesaria competitividad, con su gran deportividad, no siempre presente desgraciadamente en todos los encuentros.

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